4 consejos simples para lidiar con la fatiga que nos generan las pantallas

Agenda para hoy:

7:00 a 9:00 – revisar las noticias y los correos (dispositivo: teléfono celular).

10:00 – reunión por Zoom (dispositivo: tableta)

10:30 a 18:30 – trabajar (dispositivo: computadora portátil)

20:00 – serie (dispositivo: televisor)

Tal vez esta agenda del día puede aplicarse a muchas personas que durante la pandemia por la covid-19 tuvieron que adaptarse al teletrabajo. Y la consecuencia evidente tras estas actividades es que nuestros ojos estén cansados por estar mirando constantemente dispositivos electrónicos.

Según un reciente estudio publicado en la revista American Journal of Ophthalmology, el exceso de exposición a las pantallas digitales y las actividades al aire libre limitadas están asociadas a la aparición y la progresión de la miopía y podrían agravarse durante y posteriormente al período de la pandemia.

En un lente se refleja una pantalla electrónica.

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Incluso algunos oftalmólogos advierten que «la fatiga visual digital en la pandemia de la covid-19 es una amenaza emergente para la salud pública», según publica el Indian Journal of Ophthalmology.

Los niños tampoco están exentos. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) sostiene que mirar las pantallas durante horas y horas puede provocar fatiga visual, visión borrosa y ojos secos también en los menores.

Pero a no desesperarse.

Aquí te compartimos 4 consejos simples que puedes aplicar en el teletrabajo y en tus horas de ocio electrónicas para aliviar la fatiga que genera la prolongada exposición a las pantallas digitales.

1. Alarma para la 20-20-20

Reloj que marca 20 segundos.

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Pie de foto,La regla 20-20-20 es una manera de ayudar a descansar los ojos.

La técnica 20-20-20 sirve para relajar los músculos de dentro y alrededor de los ojos que son los que hacen que puedas mirar detenidamente en una misma dirección.

Consiste en que cada 20 minutos, debes mirar algo al menos a 20 pies de distancia, que son unos seis metros, durante 20 segundos.

Pero seamos sinceros. ¿Recuerdas descansar los ojos cada 20 minutos?

Una solución práctica para cumplir con la regla es programar una alarma en el teléfono.

Si tu teléfono no cuenta con esa función, existen varias aplicaciones gratuitas que puedes descargar como Repeat Alarm o Interval Timer y que cada 20 minutos tengas un ayuda de memoria electrónico.

2. Lámparas LED y ubicación

Si la luz artificial de tu casa te provoca dolores de cabeza, una recomendación es cambiar las bombillas.

Intenta usar lámparas LED o una luz más suave que no cause destellos o haga zumbido.

Otro consejo es que coloques la pantalla de la computadora evitando el reflejo sobre todo de la iluminación que provenga del techo o de las ventanas.

Un hombre a oscuras mira una pantalla.

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Pie de foto,Puedes mejorar la luz y tu posición frente a la pantalla para aliviar la fatiga ocular.

Por último, según la Asociación Estadounidense de Optometristas (AOA, por sus siglas en inglés), a la mayoría de las personas les resulta más cómodo ver una pantalla cuando los ojos miran hacia abajo.

La pantalla debe estar entre unos 15 a 20 grados por debajo del nivel de los ojos medido desde el centro de la pantalla (entre unos 10 y 12 cm) y entre 50 a 70 cm de distancia de los ojos.

3. Letra más grande y color

Adaptar la letra de la computadora puede ayudarte a que el ojo no se esfuerce más de lo que ya lo hace diariamente frente la pantalla.

No hay un tamaño ideal que se adapte a todas las personas así que debes encontrar cuál te sienta mejor, opinan los especialistas.

Una mujer frunce el ceño intentando leer la pantalla del teléfono celular.

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Pie de foto,Recuerda que puedes ajustar el tamaño de la letra en sus aparatos electrónicos para no forzar tu vista.

Ajustar el brillo de la pantalla para que coincida con el nivel de la luz en donde te encuentres es otra forma de ayudar a evitar la fatiga ocular.

Y algunos expertos dicen que el texto oscuro sobre un fondo claro es generalmente mejor para los ojos que el texto claro sobre un fondo oscuro.

4. Presente en Zoom

¿Estás cansado de las reuniones de Zoom?

De ellas tal vez no puedas escaparte pero si te fatiga ver tu propio rostro en la pantalla puedes ocultarlo sin que afecte la comunicación.

Puedes hacerlo con la función «Hide self view» en el menú que se despliega en los tres puntos a la derecha del cuadro donde aparece tu cara.

Boris Miranda y Analía Llorente en una llamada de Zoom.
Pie de foto,Puedes ocultar tu rostro en una llamada de Zoom si estás cansado de verte a ti mismo.

Puedes volver a habilitarlo si cambiaste de opinión.

Y tú que llevas trabajando o estudiando en casa hace más de un año por la pandemia del covid-19, ¿tienes algunos consejos simples para evitar la fatiga que te provocan las pantallas de los aparatos electrónicos?

Yuri Gagarin: los peligros ocultos en el primer vuelo tripulado al espacio

«Porque aquí estoy sentado en una lata. Muy por encima del mundo. El planeta Tierra es azul, y no hay nada que pueda hacer».

Estas líneas de la canción Space Oddity, de David Bowie, resumen cómo debe haberse sentido Yuri Gagarin cuando realizó el primer viaje de un humano al espacio exterior.

En su diminuta nave espacial, de poco más de dos metros de diámetro, Gagarin partió hacia el espacio más como pasajero que como un cosmonauta.

En ese momento, el «piloto» ni siquiera podía tocar los controles de la nave. Según una transcripción de la comunicación con el control de tierra, Gagarin quedó impresionado por la vista a través de la ventana de la cápsula, mencionando la «hermosa aura» de nuestro planeta y las sorprendentes sombras proyectadas por las nubes en la superficie de la Tierra.

El viaje de Gagarin al espacio el 12 de abril de 1961, hace exactamente 60 años, fue una victoria de la Unión Soviética sobre Estados Unidos en la carrera espacial. Y su regreso a la Tierra fue un triunfo innegable. Pero para hacer historia, Gagarin asumió un peligroso desafío que requería una inmensa valentía. Partió hacia el espacio, un lugar misterioso que era prácticamente desconocido en ese momento, en una nave que no tenía controles de rescate.

 

El cohete que lo lanzaría había tenido tantos vuelos fallidos como exitosos. Gagarin estaba asumiendo el papel de un conejillo de indias y su misión estaba diseñada a responder varias preguntas. ¿Puede un humano sobrevivir en el espacio? ¿Puede la nave espacial sobrevivir al viaje? ¿Puede esa nave espacial comunicarse de manera efectiva con la Tierra, a fin de garantizar un aterrizaje seguro?

En ese momento, nadie confiaba en la seguridad de los cohetes, las naves espaciales, los controles y los sistemas de comunicación, ni siquiera en que los humanos pudieran sobrevivir en el espacio.

«Si la nave espacial Vostok se presentara a los científicos de hoy, nadie votaría a favor de lanzar una cosa tan improvisada como esa al espacio«, dijo el ingeniero Boris Chertok casi medio siglo después de la misión, en su libro Rockets and People.

«[En ese momento] firmé documentos declarando que todo me parecía bien y que garantizaba la seguridad de la misión. Nunca lo habría firmado hoy. He ganado mucha experiencia y me he dado cuenta de cuánto nos arriesgamos».

Fallos del Vostok

El vehículo de lanzamiento Vostok, en el que se instaló la nave espacial del mismo nombre, se basó en el cohete R-7, un misil balístico intercontinental de dos fases que fue lanzado por primera vez en agosto de 1957.

Ese mismo año, el Sputnik 1, el primer satélite terrestre artificial, fue transportado en el R-7.

El diseño del cohete resultó ser muy exitoso: los misiles de esta familia siguen siendo los únicos en Rusia para vuelos espaciales tripulados. Aunque está desactualizado, ha demostrado ser confiable para poner naves espaciales en órbita.

Sin embargo, en 1961, las cosas eran bastante diferentes.

«De acuerdo a los estándares modernos para la seguridad de los cohetes, no teníamos ninguna razón para ser optimistas antes de 1961. Ese año tuvimos al menos ocho lanzamientos exitosos seguidos», dijo Chertok en su libro.

«[Pero] de los cinco lanzamientos de satélites en 1960, cuatro lograron despegar. De estos, solo tres lograron salir de la órbita de la Tierra, y solo dos aterrizaron. Y de los dos que regresaron a la Tierra, solo uno aterrizó con normalidad».

 

El primer lanzamiento del programa Vostok fue el 15 de mayo de 1960, menos de un año antes de la misión de Gagarin. A bordo de la nave satélite había un maniquí apodado Ivan Ivanovich.

La nave salió de la órbita de la Tierra pero no regresó. Sus sistemas de orientación fallaron.El 19 de agosto, los perros Belka y Strelka volaron al espacio y regresaron, en lo que fue el único lanzamiento completamente exitoso en 1960. Los intentos posteriores tuvieron menos éxito. El 1 de diciembre, otro lanzamiento, que también transportaba perros, Mushka y Pchelka, no pudo regresar sobre su trayectoria calculada y comenzó a descender fuera de las fronteras de la URSS.

Toda la nave fue destruida, con los animales a bordo, para evitar que otros países obtuvieran la tecnología soviética.

Casi perfecto

Durante el vuelo de Gagarin, el 12 de abril de 1961, el cohete funcionó casi a la perfección. Pero no hay nimiedades en la tecnología espacial y este «casi» podría haberle costado la vida al cosmonauta ruso.

Entre muchos fallos técnicos, su nave entró en órbita a una altitud superior a la prevista. Tenía frenos, pero si no hubieran funcionado, Gagarin habría tenido que esperar a que la nave espacial descendiera por sí sola para regresar a la Tierra. Aunque el Vostok tenía oxígeno, comida y agua para más de una semana, la altitud a la que llegó habría hecho que la nave tardara más en comenzar a descender.

Es probable que Gagarin se hubiera quedado sin suministros y hubiera muerto. Afortunadamente, los frenos funcionaron.

Luego, los cables que conectan la cápsula espacial con el módulo de servicio no se separaron antes del regreso de Gagarin a la Tierra. Así que la cápsula de Gagarin arrastró inesperadamente un módulo adicional cuando aterrizó. Las temperaturas en la cápsula se volvieron peligrosamente altas y Gagarin dio vueltas frenéticamente, casi perdiendo el conocimiento.

«Estaba en una nube de fuego cayendo hacia la Tierra», recordó más tarde el cosmonauta. Pasaron 10 minutos antes de que los cables finalmente se quemaran y el módulo de descenso, que contenía a su pasajero humano, se soltara.

Gagarin saltó antes de que su cápsula cayera al suelo, con un paracaídas en un aterrizaje seguro cerca del río Volga.

«Nuestras vidas cambiaron para siempre»

Hijo de campesinos, Gagarin había subido al espacio desconocido y regresó como el hombre más famoso del planeta.

Su vuelo lo convirtió en un héroe nacional y una celebridad mundial, y luego viajó mucho para promover los logros de la Unión Soviética, a la entonces Checoslovaquia, Bulgaria, Finlandia, Reino Unido, Islandia, Cuba, Brasil, Canadá, Hungría e India.

«Significó, por supuesto, que nuestras vidas cambiaron para siempre», explicó Elena Gagarina, la hija mayor de Gagarin, cuando habló con la BBC en 2011.

«Fue extremadamente difícil para mis padres tener una vida privada. Tuvieron muy pocas oportunidades de estar juntos en una vida privada después del vuelo», comentó.

Yuri Gagarin y Fidel Castro en La Habana

«Incluso si él planeaba algo para sí mismo, estaba rodeado de gente que quería verlo, hablar con él y tocarlo. Se dio cuenta de que era parte de su trabajo y no podía negarse», continúa.

Aunque Gagarin deseaba volar de nuevo, se le prohibió volverlo a hacer debido a su condición de héroe nacional. Pasó a entrenar a varios otros cosmonautas y se matriculó en el prestigioso Instituto Zhukovsky de Ingeniería Aeronáutica.

Gagarin se graduó con honores en febrero de 1968. En marzo de ese mismo año, en un vuelo de prueba de rutina en un MIG-15, su avión se estrelló y lo mató a él y a su copiloto.

Tenía 34 años.